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lunes, 2 de abril de 2012
En pocas palabras
Me he pasado tanto tiempo escuchando a los demás que ahora ya no sé hablar de mí. De mí de verdad.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
El síndrome del desarraigo
Después de casi dos años siendo traductora autónoma mi padre sigue sin entender que lo que hago es un trabajo y que estoy aquí porque quiero. Cada vez que hablamos por teléfono me insiste en que tengo que decidirme por un sitio donde quedarme, que tengo que comenzar a acumular un patrimonio para mi jubilación y que si lo hago en Granada, además de ser más barato, cabría la posibilidad de que encontrase "un trabajo".
Aunque sé que mi padre es una persona inteligente y con los pies en la tierra, me temo que no se da cuenta de que ser traductor autónomo no es algo "temporal" (o al menos no es la idea) ni tampoco el capricho de la niña estos últimos años, sino el oficio que he elegido para vivir. Obviamente no soy tonta y si algún día surgiese otra buena oportunidad laboral la aceptaría, pero "buena" no siempre significa "más dinero". No quiero un trabajo en el que a cambio de 1800 € "fijos" me puteen como al que más. No, gracias, para eso ya me puteo yo sola.
En fin, y como un tema lleva a otro, al final acabó dándome su opinión de por qué estoy aquí, y agárrense: dice que tengo miedo al compromiso. Esto podría ser verdad en el caso de que tuviese algún compromiso del que huir, pero dado que no lo hay, ¿a qué se supone que le tengo miedo? Aunque en su momento fue de los primeros en animarme a que me viniese a Alemania de un tiempo a esta parte no deja de sugerirme que en Granada estaría mejor, que la vida sería más barata, que tendría el apoyo de la familia y los amigos, etc. A veces me pregunto en qué condiciones piensa que vivo aquí y si realmente cree que todo sería de color de rosa si estuviera allí, porque yo sé que no. Más bien serían color gris tirando a caca.
Me resulta duro decirlo, pero hace tiempo que dejé de sentir que mi lugar está allí. En realidad creo que no está en ningún sitio, aunque la experiencia me dice que todo aquel que pasa más de 2 o 3 años en el extranjero (me encanta esa palabra, el extranjero) adquiere este síndrome del desarraigo. De repente nada es tan bueno ni tan malo, te cansas de los sitios al cabo del año, al poco de llegar a un lugar ya estás pensando en irte a otro, siempre tienes la sensación de estar perdiéndote algo por estar aquí y no allí, echas de menos lo bueno de cada sitio y te agobia el no encontrarlo todo allá donde estés... Seguro que sabéis de lo que hablo.
A veces me pregunto si en realidad esto es una búsqueda imposible; al fin y al cabo, no busco nada concreto. O sí, quién sabe. Supongo que busco lo mismo que todos, un rincón en el que ser feliz, y supongo que es más fácil cuando sabes que tienes que encontrar ese rincón en un solo lugar. Pero el mundo es tan grande y hay tanto por ver y por hacer... ¿Es ese mi "destino"? ¿Dar vueltas por mil sitios sin poder parar en ninguno? ¿Podré vivir siempre de lo que me gusta hacer? ¿Seré la vieja de los gatos y sin un techo donde dormir? ¿Debería volver a "casa"? ¿Probar suerte en otro lugar? ¿Debería quedarme aquí?
Ya sé lo que estáis pensando: que la vida pone a cada uno donde tiene que estar, que no le dé vueltas, que decida sobre la marcha, que pensar en esto no merece la pena... Yo sí creo que es importante y también empiezo a cansarme de la sensación de descontento perpetuo, pero por desgracia no parece que exista ninguna solución mágica para estas cosas. Sí, tocará seguir esperando, seguir haciendo listas de pros y contras y seguir con la sensación de desarraigo hasta que un día la vida me ponga donde tenga que estar, hasta que deje de darle vueltas o hasta que decida sobre la marcha.
Sólo espero que ese día no tarde mucho en llegar.
Aunque sé que mi padre es una persona inteligente y con los pies en la tierra, me temo que no se da cuenta de que ser traductor autónomo no es algo "temporal" (o al menos no es la idea) ni tampoco el capricho de la niña estos últimos años, sino el oficio que he elegido para vivir. Obviamente no soy tonta y si algún día surgiese otra buena oportunidad laboral la aceptaría, pero "buena" no siempre significa "más dinero". No quiero un trabajo en el que a cambio de 1800 € "fijos" me puteen como al que más. No, gracias, para eso ya me puteo yo sola.
En fin, y como un tema lleva a otro, al final acabó dándome su opinión de por qué estoy aquí, y agárrense: dice que tengo miedo al compromiso. Esto podría ser verdad en el caso de que tuviese algún compromiso del que huir, pero dado que no lo hay, ¿a qué se supone que le tengo miedo? Aunque en su momento fue de los primeros en animarme a que me viniese a Alemania de un tiempo a esta parte no deja de sugerirme que en Granada estaría mejor, que la vida sería más barata, que tendría el apoyo de la familia y los amigos, etc. A veces me pregunto en qué condiciones piensa que vivo aquí y si realmente cree que todo sería de color de rosa si estuviera allí, porque yo sé que no. Más bien serían color gris tirando a caca.
Me resulta duro decirlo, pero hace tiempo que dejé de sentir que mi lugar está allí. En realidad creo que no está en ningún sitio, aunque la experiencia me dice que todo aquel que pasa más de 2 o 3 años en el extranjero (me encanta esa palabra, el extranjero) adquiere este síndrome del desarraigo. De repente nada es tan bueno ni tan malo, te cansas de los sitios al cabo del año, al poco de llegar a un lugar ya estás pensando en irte a otro, siempre tienes la sensación de estar perdiéndote algo por estar aquí y no allí, echas de menos lo bueno de cada sitio y te agobia el no encontrarlo todo allá donde estés... Seguro que sabéis de lo que hablo.
A veces me pregunto si en realidad esto es una búsqueda imposible; al fin y al cabo, no busco nada concreto. O sí, quién sabe. Supongo que busco lo mismo que todos, un rincón en el que ser feliz, y supongo que es más fácil cuando sabes que tienes que encontrar ese rincón en un solo lugar. Pero el mundo es tan grande y hay tanto por ver y por hacer... ¿Es ese mi "destino"? ¿Dar vueltas por mil sitios sin poder parar en ninguno? ¿Podré vivir siempre de lo que me gusta hacer? ¿Seré la vieja de los gatos y sin un techo donde dormir? ¿Debería volver a "casa"? ¿Probar suerte en otro lugar? ¿Debería quedarme aquí?
Ya sé lo que estáis pensando: que la vida pone a cada uno donde tiene que estar, que no le dé vueltas, que decida sobre la marcha, que pensar en esto no merece la pena... Yo sí creo que es importante y también empiezo a cansarme de la sensación de descontento perpetuo, pero por desgracia no parece que exista ninguna solución mágica para estas cosas. Sí, tocará seguir esperando, seguir haciendo listas de pros y contras y seguir con la sensación de desarraigo hasta que un día la vida me ponga donde tenga que estar, hasta que deje de darle vueltas o hasta que decida sobre la marcha.
Sólo espero que ese día no tarde mucho en llegar.
domingo, 19 de septiembre de 2010
El post del domingo
Me encantaría poder escribir un post interesante, pero es que últimamente sólo me apetece quejarme, y como las cosas que más me preocupan son aquellas de las que me niego a hablar con nadie, el resultado es esto, una mierda.
Feliz domingo.
Feliz domingo.
martes, 14 de septiembre de 2010
Berenjena 1- 0 Alemanita
De esto que tienes la sensación (y la certeza, aunque no lo quieras ver) de que la estás cagando, de que esto no va a traer nada bueno (o no todo lo bueno que te gustaría), y de que por alguna razón tampoco puedes aclararlo como te gustaría.
Si es que esto me pasa por meterme en estos berenjenales...
Si es que esto me pasa por meterme en estos berenjenales...
martes, 3 de agosto de 2010
La caja de Pandora
Y de repente, ¡pum!, ahí está.
He abierto la caja de Pandora.
He abierto la caja de Pandora.
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jueves, 24 de junio de 2010
El egoísmo de la velocidad II
Y anoche hice terapia.
A la luz del día pienso que debería haberme callado y dejado esas cosas donde estaban, que a nadie le importan ni aportan nada.
Pero la verdad, y después de tantos años, creo que ya es hora de que se sepan ciertas cosas.
Para eso están los amigos, ¿no?
A la luz del día pienso que debería haberme callado y dejado esas cosas donde estaban, que a nadie le importan ni aportan nada.
Pero la verdad, y después de tantos años, creo que ya es hora de que se sepan ciertas cosas.
Para eso están los amigos, ¿no?
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yo y el mundo
sábado, 5 de junio de 2010
Big foot
Estoy súper deprimida.
Me encantan los zapatos, me encantan las sandalias, me encantan los tacones, las botas las zapatillas. Me encanta cualquier cosa que se pueda poner en los pies... Lamentablemente, y como todo el que me rodea sabe, jamás llevo nada así. Mi vestuario zapatil está compuesto por Doc Martins, botas de montaña, chanclas de trekking, chanclas playeras y zapatillas de hombre. ¿Por qué? Porque no tengo pies; tengo monstruos.
Sí, amigos. Si alguna vez os preguntasteis si la leyenda de Big Foot existiría realmente, la respuesta es sí: vive en Granada.
Odio mis pies. Y no porque sean más bonitos ni más feos, por tener las uñas así o asá ni por cualquiera de los miles de defectos que podría sacarles, sino simple y llanamente porque son monstruosos. No sólo son "largos" (41-42, culpa de mi dedo gordo, que es un ente con vida propia), sino que son anchos. Anchos no, anchísimos. Anchos por arriba y por el centro. ¿Y cómo son las hormas de todos los zapatos de mujer? Estrechas por arriba y por el centro.
Pues eso.
Que estoy deprimida.
Yo quiero ser mujer, pero mi cuerpo no me deja.
Me encantan los zapatos, me encantan las sandalias, me encantan los tacones, las botas las zapatillas. Me encanta cualquier cosa que se pueda poner en los pies... Lamentablemente, y como todo el que me rodea sabe, jamás llevo nada así. Mi vestuario zapatil está compuesto por Doc Martins, botas de montaña, chanclas de trekking, chanclas playeras y zapatillas de hombre. ¿Por qué? Porque no tengo pies; tengo monstruos.
Sí, amigos. Si alguna vez os preguntasteis si la leyenda de Big Foot existiría realmente, la respuesta es sí: vive en Granada.
Odio mis pies. Y no porque sean más bonitos ni más feos, por tener las uñas así o asá ni por cualquiera de los miles de defectos que podría sacarles, sino simple y llanamente porque son monstruosos. No sólo son "largos" (41-42, culpa de mi dedo gordo, que es un ente con vida propia), sino que son anchos. Anchos no, anchísimos. Anchos por arriba y por el centro. ¿Y cómo son las hormas de todos los zapatos de mujer? Estrechas por arriba y por el centro.
Pues eso.
Que estoy deprimida.
Yo quiero ser mujer, pero mi cuerpo no me deja.
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miércoles, 12 de mayo de 2010
Should i stay or should i go?
Pues eso.
Me pregunto si alguna vez seré feliz en cualquier puñetero lugar del mundo...
Me pregunto si alguna vez seré feliz en cualquier puñetero lugar del mundo...
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yo y el mundo
martes, 9 de febrero de 2010
Psicólogo sí, psicólogo no
Pues eso, que me lo estoy planteando seriamente. Creo que ya es hora de que me deje de afectar todo lo que me rodea, de que ponga en orden mis ideas y de que empiece a sacar esa parte de mí que tan poquita gente ha visto: yo misma. Quiero saber si alguno de los problemillas que tengo son fruto de mi propia paranoia o si realmente tienen una base psicológica.
Pero no tengáis miedo, no estoy loca. Simplemente quiero recuperar (o tal vez desarrollar) seguridad en mí misma, que creo que ya toca.
Pero no tengáis miedo, no estoy loca. Simplemente quiero recuperar (o tal vez desarrollar) seguridad en mí misma, que creo que ya toca.
miércoles, 27 de enero de 2010
Decepcionada
Tengo que decir que estoy un poco cansada de andar siempre detrás de la gente, de avisar a todos para todo y de intentar quedar con todo el mundo, y que luego no se cuente conmigo para nada. Y lo mejor es que si luego te ven relacionarte más con una persona nueva, ya eres tú la "rara", a la que "le pasa algo" y la que "está muy fija en un objetivo". Tócate las narices.
Desde luego, tanto defender y tanto creer en ciertas cosas para darte cuenta "a la vejez" que realmente, de verdad, nadie da nada por nadie que no sea él o ella mismos.
Pues nada. Toca montárselo cada uno por su cuenta.
PD: Qué harta estoy de los "fanboys" de Apple en Twitter, la virgen... Seguro que si escribo "iPad" y "Steve Jobs" esta noche tengo 3 millones de visitas.
Desde luego, tanto defender y tanto creer en ciertas cosas para darte cuenta "a la vejez" que realmente, de verdad, nadie da nada por nadie que no sea él o ella mismos.
Pues nada. Toca montárselo cada uno por su cuenta.
PD: Qué harta estoy de los "fanboys" de Apple en Twitter, la virgen... Seguro que si escribo "iPad" y "Steve Jobs" esta noche tengo 3 millones de visitas.
viernes, 22 de enero de 2010
A Dior pongo por testigo...
De que el 1 de febrero, cuando entregue este "no-trabajo", me dedicaré un par de días a mí misma, para pasear, ir a un baño árabe, hacerme un tratamiento de lo que sea y, en definitiva, tratarme como una mujer. Que ya está bien, hombre. Tengo que alcanzar un estado superior de consciencia, liberarme de mis cargas terrenales y volver a empezar como si fuera 8 de diciembre.
Voy a exorcizarme.
Voy a exorcizarme.
domingo, 17 de enero de 2010
Decepción
Escribiría sobre lo decepcionada y triste que estoy, pero luego todo se sabe y encima seguro que me tocaría a mí dar explicaciones, así que...
No entiendo nada.
No entiendo nada.
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