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lunes, 13 de octubre de 2014

No sé qué título darle, así que dejémoslo en «otra reflexión más de la pesada esta»

Hoy, contando a las Pechos que he decidido poner fin a algo antes de que se me fuese de las manos por el cariz que estaban tomando las cosas y porque basta de repetir los mismos errores y de tener que curar las mismas heridas y de sentirse como una mierda y total, lo mismo de siempre y siempre para nada, una de ellas me ha comentado que conmigo siempre tiene la impresión de que no lo cuento todo, y me ha dado que pensar. Lo cierto es que verdad. Nunca le cuento la historia completa a nadie, solo partes aquí y allá, en parte porque no sé resumir bien y, aunque no lo parezca, no me gusta hablar mucho de mí porque no me gusta aburrir y, en parte, porque para poder comprender los motivos de muchas de las cosas que hago o pienso tendría que contar cosas sobre mí que no sé si quiero que la gente sepa. Básicamente, compartimento tanto la información que a veces es normal que nadie entienda nada y pase un poco por loca, lo cual tampoco es que esté muy alejado de la realidad. Es como aplicar el «cut-up» de Burroughs, pero en versión cutre. ;)

En fin, solo eso. Y que qué pena lo otro, pero estoy segura de que, cuando se me pase, me lo agradeceré a mí misma. O no, como siempre.

jueves, 22 de mayo de 2014

Ains

Los que me seguís en Twitter o tenéis la dudosa suerte de tenerme como contacto en Facebook sabéis que una de mis palabras preferidas para expresar mi estado de ánimo es «Ains».

Hoy es un día muy «ains». Un amigo me ha preguntado que cuál es el problema y le he contestado que pienso demasiado. ¿Nunca habéis tenido esa sensación? Porque a mí me pasa constantemente y, además, me cansa mucho. ¿Os habéis dado cuenta de la cantidad de cosas en las que hay que pensar todos y cada uno de los días que vivimos?

En el escaso medio minuto que he tardado en responderle se me han venido a la cabeza tantas de las cosas que llevo todo el día pensando en segundo plano que el verlas escritas me ha agobiado: que si los amigos (volver a un sitio nunca es fácil, siempre hay cosas que pulir y rutinas que recuperar, noticias que cambian sus vidas y, de paso, las tuyas, amistades que definir, relaciones que mejorar, otras que enterrar...), salud (que si me ha salido esto, que si debería mirarme lo otro, que si tengo que encontrar un deporte que me guste, que si hace años que no voy al ginecólogo, que si debería mirarme la piel), dinero (notengonotengonotengo y además nunca tendré el que necesito para vivir como me gustaría, viajando de aquí para allá sin pensar en si llego o no a final de mes), amor (por qué tengo que ir siempre a por lo más difícil, por qué no hago como la gente común, pongo los pies en el suelo y acepto a las personas tan maravillosas que quieren estar conmigo, por qué sigo buscando esa magia que nunca llega, que si lo hace, no dura y que, cuando acaba, te hunde en la mayor de las miserias, por qué no soy capaz de cerrar este cuento de nunca acabar, por qué siempre acabo cayendo en esta historia que no tiene ningún buen final para mí), el sexo (sin comentarios, porque para qué), el trabajo (¿me estabilizaré alguna vez? ¿Esto va a ser así siempre? ¿Cómo lo hace la gente para pagar una hipoteca si yo no puedo pagar ni un alquiler de menos de 300 €? ¿Debería cambiar de oficio aunque sea esto lo que me gusta?), la familia (por qué tengo siempre esta incómoda sensación de estar molestando, de que nunca me querrán como yo necesito, por qué la única persona que intenta darme eso es precisamente la única que no quiero que lo haga), los clientes (por qué serán algunos tan hijosdeputa, por qué le cuesta tanto a la gente hacer bien su trabajo), la política (¿seguro que debo votar a estos? ¿Y si me equivoco? ¿Se volverán como el resto si alguna vez llegan al poder? ¿Habrá un partido «mejor» al que votar? ¿Por qué no soy capaz de retener la información que leo en los programas o la prensa? ¿Por qué ya no hay políticos honrados? ¿Es porque, simplemente, no queda gente honrada? ¿Por qué nos tratan así?), o mi forma de actuar con unos y con otros (¿quién soy yo realmente? ¿Por qué actúo de formas tan distintas según con quién esté? ¿Soy la suma de todas esas caras?). Podría estar escribiendo hasta mañana.

Y estas son algunas de las cosas que encierra solo la «a» de mis «Ains». Algunas veces son más concretos, claro que sí, pero por ahí suelen ir los tiros. Y pasarte el día dándole vueltas a todo hace que, cuando intento hablar de un tema, no pueda terminar las frases y me quede callada como una pánfila; no porque no tenga nada que decir (con lo que me gusta hablar), sino porque son tantas las cosas, opciones e ideas que debo tener en cuenta para expresar una opinión que me supera la avalancha de pensamientos y opto por callarme. Y lo peor (porque aún puede ser peor) es que esto es solo la punta del alfiler.

¿Debería buscarme un terapeuta? ¿La Seguridad Social te cubre las enfermedades existenciales?

miércoles, 20 de marzo de 2013

Y el mundo sigue girando, como siempre, al revés

Cuando ya pensaba que entendía a la "gente", van y me sorprenden de nuevo, y como de costumbre, de forma negativa.

Mi padre (cómo no) lleva ya un par de semanas muy raro, desde que una mañana me llamó para ir a comer a casa y le dije que no podía porque tenía una entrega a las 4 y no me daba tiempo si me iba 2 horas con ellos. Se enfadó muchísimo, jamás entendí por qué, y me dijo que en ese caso tiraría la comida, que no volverían a invitarme a comer y que vaya agenda tan ocupada la mía. Yo me quedé con cara de panoli y opté por pensar que estaría teniendo un mal día y que le dio por ahí. El caso es que ni me volvió a llamar ni nada, y las dos o tres veces que he llamado a casa a ver cómo estaban sonaba muy raro.

Sin ir más lejos, ayer le llamé para felicitarle por el día del padre y su respuesta fue que no tenía nada que celebrar, que lo haría si tuviera unas hijas de las que sentirse orgulloso, y yo me quedé muerta. Intenté tomármelo a broma y salir de la conversación con alguna broma, pero él insistía en ese argumento y, la verdad, que tu padre te diga eso, por muy broma que sea, duele. En fin, al final las aguas volvieron a su cauce, hablamos un rato y poco más.

Y hoy, de nuevo, he vuelto a llamarlo para pedirle que echase unas mantas al coche, que no me daba tiempo de ir a su casa a por ellas y pedirle que pasara por la mía, que le pilla de camino para ir al trabajo, y se ha pasado un par de minutos diciendo que no, que no pensaba venir, que si las quería ya sabía dónde estaban, etc. De nuevo he vuelto a quedarme planchada y al rato ya me ha preguntado que cuáles eran y al final me las ha traído, pero joder... A veces parece que no me conoce nada. Si supiera lo que me duelen esas bromas... En fin.

Y volviendo al tema de la "gente", lo mejor ha sido cuando esta tarde le he escrito a mi supuesto mejor amigo de por aquí para contarle algo que me hace muchísima ilusión y que me tiene feliz cual perdiz desde hace un par de semanas. Además, se lo he dicho en forma de bomba para dar pie a una conversación, una llamada, una reacción o algo. Su respuesta ha sido "Aham" y "Suerte", además de otro par de frases por el estilo. Otra vez me he quedado mirando el móvil con cara de gilipollas y se ha vuelto a encender en mi interior el cartel de "empiezas a sobrar otra vez en esta ciudad".

Así es, amigos. Estas son las cosas que siempre acaban por enviarme lejos de aquí. Si las personas que más quiero muestran ese interés por mí, pues casi que prefiero seguir con mi tónica de año nuevo, ciudad nueva. E historias de estas tengo para aburrir.

En fin, el caso es que llevo unas semanas asquerosa e inesperadamente feliz (a lo mejor un día os hablo de ello... o no), y no estoy dispuesta a que nadie me lo estropee. Cuando el mundo quiera volver a la normalidad, aquí estaré, pero basta ya de sentirse culpable por cosas que ni siquiera sé que he hecho.

lunes, 16 de mayo de 2011

Reconfigurándome

Hoy he caído en la cuenta de lo abandonado que tengo esto y de la cantidad de cosas que querría haber contado hasta ahora y que obviamente ya no recuerdo. Básicamente, para los que no lo sepan, finalmente me lié la manta a la cabeza y me vine a Berlín. Sí, sí, por fin, ¿no? Tanto dar por saco con eso de "¡yo quiero, yo quiero!", pues ea, la niña se salió con la suya. ¡Y aquí estoy!

Vivo en Neukölln, el barrio turco por excelencia, aunque en una parte céntrica y bien comunicada (nada de barrios en mitad de la nada, que me da yuyu), y tuve la suerte de dar con una casa que me encanta gracias a Rike, una amiga de los años de facultad. Es el pisito de soltera que siempre había querido: un dormitorio con una cama inmensa, un salón bastante grande con sofás, tele y mesas (nada fácil de encontrar hoy por hoy), una cocina muy apañá y un baño. La próxima vez que haga limpieza os lo enseño.

Y por lo demás, bien. La verdad es que estos meses lo que más me preocupa es trabajar para vivir. Nunca sé si voy a llegar a fin de mes, si los clientes me pagarán a tiempo o si tendré que pedir dinero a mis padres, pero bueno, de momento voy consiguiendo mantenerme y gracias a Dior tengo la suerte de que mi familia más cercana siempre va a estar ahí para ayudarme. Eso, y que no me avergonzaría tener que pedir ayuda (aunque si puedo evitarlo a base de patatas y arroz, lo evito).

Con los clientes, más o menos lo de siempre. He tenido que plantarme con algunos respecto a las tarifas, porque no tiene sentido trabajar todos los días miles de horas para que luego no te llegue el dinero a fin de mes, y bueno, algunos lo han llevado bien y otros no. También me he quitado de trabajar fines de semana (siempre y cuando pueda evitarlo) y me he reestructurado el horario laboral. Nada de trabajar por las noches (también si puedo evitarlo). Obviamente, el capital manda, y si la oferta es buena, compensa echar unas horas más. Pero sólo si compensa.

La vida social, tranquila. Claro está que echo de menos el rollito granadino de salir casi todas las noches a tomar un par de cervezas, a darte una vuelta y acabar de vez en cuando un martes arrastrándote a casa a las 5 de la mañana más p'allá que p'acá, peeeero, aunque quisiera, no me lo podría permitir, así que me he hecho amiga de las series, las películas y los fines de semana de paseos por la ciudad. Eso no quiere decir que me haya convertido en una ermitaña; intento salir siempre que puedo, pero también tengo que comprender y comprendo que los amigos que dejé aquí tienen sus propias vidas, y no puedo esperar llegar y arrasar con todo. Aún así, no tengo ni una sola queja. Adoro las jornadas gastronómicas con Ralph, Sergio, Pablo y Mónika (que volverá, sé que volverá), las noches de maromeo con Rafa e Ileana y las veladas germanas con Marcel, Susanne, Flo, Andi, René, Andrea, Sebastian y todo el que se apunte.

Y respecto al proyecto "corazón roto", pues ahí vamos. Poco a poco voy recuperando la confianza en mí misma, que es lo que más perdí, y a veces me sorprendo pensando en que me apetece volver a la escena sentimental. Bueno, ya es un logro. Y aunque tal vez algunos no lo entendáis, una de las cosas que más me ayuda casi sin querer es la gente de Twitter . Me sigue pareciendo asombroso el efecto que a veces tiene en mí una frase de apenas 140 caracteres de una persona que puedo o no conocer personalmente (y seamos francos, conozco a muy pocos) y que a su vez apenas sabe nada de mí. No sé, me parece entrañable la forma en que se establecen ciertas relaciones: no te conozco, no me conoces, pero quiero que estés bien. Es curioso, pero muchas de estas personas conocen unas facetas mías que dudo que nadie se haya molestado en conocer en la vida real.

Por lo demás, pues bien. Alejarme de casa me esta sentando estupendamente, necesitaba escapar de todas las cosas que me estaban ahogando: las relaciones familiares, los amigos cargantes (que con todo el dolor de mi corazón ha que reconocer que algunos lo son), los malos rollos acumulados, los malentendidos y, cómo no, LA persona. Es curioso, probablemente él ni siquiera tenga idea de nada de esto, pero bueno, la verdad es que tampoco se ha molestado mucho en enterarse. Y ahora ya no me importa tanto. Soy consciente de que no volveremos a ser los amigos que hemos sido siempre, aunque a veces echo de menos esa complicidad y confianza que durante tanto tiempo tuvimos. Aunque bueno, lo que está roto se puede arreglar. Lo importante es poner cada pieza en su sitio. Y por eso, entre otras cosas, estoy aquí. Para encontrarme, reestructurarme y reconfigurarme. Y de momento, yo diría que voy por buen camino.

Señores, seguiremos informando, espero que antes de tres meses. Gracias por seguir ahí.

domingo, 19 de septiembre de 2010

El post del domingo

Me encantaría poder escribir un post interesante, pero es que últimamente sólo me apetece quejarme, y como las cosas que más me preocupan son aquellas de las que me niego a hablar con nadie, el resultado es esto, una mierda.

Feliz domingo.

martes, 14 de septiembre de 2010

Berenjena 1- 0 Alemanita

De esto que tienes la sensación (y la certeza, aunque no lo quieras ver) de que la estás cagando, de que esto no va a traer nada bueno (o no todo lo bueno que te gustaría), y de que por alguna razón tampoco puedes aclararlo como te gustaría.

Si es que esto me pasa por meterme en estos berenjenales...

domingo, 28 de marzo de 2010

El equilibrio... ¿es imposible?

Me pregunto por qué mis ex se dan cuenta de lo estupenda que soy cuando ya no necesito que lo hagan... ¿no sería más fácil para todos hacerlo mientras dura la relación? En serio, amores, deberíais prestar más atención a esos detalles, que luego los marrones me los como yo. Estoy un poco cansada de esta sensación, y jamás entenderé lo de no hacerle caso a alguien "porque lo tienes ahí" y echarlo de menos cuando la cosa se ha roto o cuando el sexo entra en escena... Al fin y al cabo todos somos personas y tenemos sentimientos y esas cosas ñoñas que se dicen en estos casos.

Ay, no sé. Creo que me esperan unos días de crisis en lo que a mi relación con el resto de los mortales se refiere, estoy un poco decepcionada en muchos aspectos. Aunque, y para hacer honor a la verdad, he de decir que no dejo de recibir sorpresas agradabilísimas casi cada día de las personas más inesperadas.

Supongo que de eso trata: hay que encontrar el equilibrio entre las cosas buenas y las malas.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Sigo viva

En realidad sólo escribo para deciros que no me he muerto, aunque casi... Creo que mis niveles de estrés están alcanzado cotas demasiado altas y no me está sentando nada bien...

En fin, que todo sea por un buen motivo.


En estos momentos me da rabia ser tan "social" en internet; ya no puedo hablar de nada de lo que realmente me preocupa y eso me está reconcomiendo mucho por dentro. Pero bueno, creo que todo esto es producto de las hormonas, que de aquí a una semana estarán en su máximo apogeo.

Estos son los momentos en los que echo de menos vivir en "mi" casa, estar en "mi" sofa y tener a alguien al lado que me abrace y me diga que todo va a salir bien.

Otro año será.

sábado, 6 de marzo de 2010

Reflexión

Si es que lo mire por donde lo mire, lo coja por donde lo coja, me empeñe en lo que me empeñe, donde yo DE VERDAD quiero estar es en Berlín...

Berlín, ay... Berlín...

Morriña: +23 y aumentando

domingo, 21 de febrero de 2010

El amor y los diferentes tipos de parejas

Por alguna extraña razón y desde hace algún tiempo éste es uno de los temas que más tiempo nos ocupa en las conversaciones entre amigos. Sin embargo, a pesar de ser un tema trillado y hablado hasta la saciedad, tengo que decir que no dejan de sorprenderme las reacciones y opiniones que cada uno de nosotros tiene al respecto, así como los diferentes modelos que relación que veo a mi alrededor.

En realidad, la mayor parte de las discusiones (entiéndase "discusiones" como "intercambios de opiniones" y no como "peleas") surgen a partir de la definición que cada uno tiene de "pareja", "relación" y "amor". Los hay desde los que no creen en el "amor" como sentimiento bioquímico-romántico hasta los que llevan su relación como el simple mantenimiento de una persona con la que hacer cosas ñoñas de vez en cuando, pasando por los que la basan en la amistad o en la economía.

Por mi parte no tengo nada que reprochar a esas conductas u opiniones, puesto que cada persona es diferente y son las experiencias previas las que nos hacen ver la vida de una u otra forma. Sin embargo, hay un par de puntos con los que no estoy de acuerdo, aunque se trate de meras cuestiones de forma. Por ejemplo, el uso de la palabra "novio/a". Para mí, esa palabra representa un estatus que nunca he considerado tener con ninguna de mis parejas, simplemente porque implica unas obligaciones de las que siempre he huido y creo que seguiré haciendo durante mucho tiempo. No sé por qué, pero esa palabra me suena a aburrimiento, monotonía y falta de amor, a comidas familiares y a ver la televisión con los suegros, aunque claro, supongo que todo depende de cada uno. Entiendo que es mucho más fácil decir "novio" que "chico con el que salgo", "mi pareja" o simplemente "fulanito", pero no me gusta dar nombres convencionales a cosas que no lo son.

Y luego están las ideas preconcebidas de relación. Hay personas que tienen miedo a embarcarse en relaciones nuevas por supuestas "malas experiencias anteriores". Yo entiendo que cuando se apuesta por una persona y las cosas no acaban de salir como habrían gustado, la situación resulta dolorosa e incluso incómoda (el abanico de posibilidades que "malas experiencias anteriores" encierra es demasiado amplio), pero me niego a creer que cerrarse en banda a según qué sentimientos (porque esto va por interés, por mucho que se diga) sea beneficioso para la persona. Creo que todos (o casi todos) los aquí presentes hemos tenido relaciones de todo tipo, unas buenas y otras malas, unas destructivas y otras constructivas, y que hemos conocido a personas de todo tipo con las que hemos vivido unas situaciones mejores o peores. Y, por supuesto, también creo que todo eso nos marca de una forma o de otra. Sin embargo, o al menos en mi caso, todas esas experiencias no hacen sino aumentar mis ganas de seguir adelante, de seguir conociendo gente, cada vez con las ideas más claras sobre lo que quiero y no quiero. Por supuesto no se trata de una cacería ni nada por el estilo; simplemente digo que hay que coger tanto lo bueno como lo malo de todo lo vivido y sacarle el mayor partido posible; en este caso, acotar las ideas.

Hoy por hoy encontrar a una persona con la que se esté agusto y en igualdad de condiciones es una tarea harto difícil. Cada vez somos más egoístas e intransigentes, cada vez tenemos menos paciencia y mejor consideración de nosotros mismos (el famoso "porque yo lo valgo"), y cada vez somos menos conscientes del efecto que esta premisa pueda o no tener sobre la gente que nos rodea. Eso, o que nos da igual y nos gusta hacerlo, lo que es aún peor. Unos andan desesperados a la caza y captura de alguien que comparta su grado de desesperación, otros se agarran a clavos ardiendo por tal de no ver lo que realmente pasa a su alrededor; otros simplemente se estancan en situaciones cómodas (aunque no por ello positivas) y otros simplemente huyen (quizá deba incluirme en este último apartado). Una discusión por el orden de los embutidos puede conducir a una ruptura de la misma forma que unos meses de ñoñerías pueden acabar en boda y creación de una familia. Creo que hemos olvidado lo que significa realmente conocer a alguien hasta el punto de querer compartir una parcela de nuestra vida con ella más allá del sexo, la risa o el sustento económico.

Creo que hemos olvidado lo que implica y significa despertarse todos los días al lado de una persona que, al igual que nosotros, tiene sus problemas, rarezas, inseguridades, miedos y manías, pero que a pesar de ellos, sigue acostándose junto a nuestro cuerpo todas y cada una de las noches sin mayor exigencia que esperar que nosotros hagamos lo mismo.

martes, 9 de febrero de 2010

Psicólogo sí, psicólogo no

Pues eso, que me lo estoy planteando seriamente. Creo que ya es hora de que me deje de afectar todo lo que me rodea, de que ponga en orden mis ideas y de que empiece a sacar esa parte de mí que tan poquita gente ha visto: yo misma. Quiero saber si alguno de los problemillas que tengo son fruto de mi propia paranoia o si realmente tienen una base psicológica.

Pero no tengáis miedo, no estoy loca. Simplemente quiero recuperar (o tal vez desarrollar) seguridad en mí misma, que creo que ya toca.

miércoles, 27 de enero de 2010

Decepcionada

Tengo que decir que estoy un poco cansada de andar siempre detrás de la gente, de avisar a todos para todo y de intentar quedar con todo el mundo, y que luego no se cuente conmigo para nada. Y lo mejor es que si luego te ven relacionarte más con una persona nueva, ya eres tú la "rara", a la que "le pasa algo" y la que "está muy fija en un objetivo". Tócate las narices.

Desde luego, tanto defender y tanto creer en ciertas cosas para darte cuenta "a la vejez" que realmente, de verdad, nadie da nada por nadie que no sea él o ella mismos.

Pues nada. Toca montárselo cada uno por su cuenta.


PD: Qué harta estoy de los "fanboys" de Apple en Twitter, la virgen... Seguro que si escribo "iPad" y "Steve Jobs" esta noche tengo 3 millones de visitas.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Mal, todo muy mal

Pues sí, y es que cada día soporto menos a la gente. De verdad, esto se me está haciendo muuuuy cuesta arriba, y sobre todo ahora que ya se han ido David, Nuria y Marta, en ese orden. La semana que viene se me va también la Eli, y en la empresa sólo me va a quedar Pedrito y algunas niñas como Martita, de portugués, y mis dos gestoras, Sabina y Sofía, que mira que son mis "jefas", pero me llevo mucho mejor con ellas que con mis propias compañeras de piso. Y es que cada vez llevo esto peor. Me da igual que lo lean, me da igual que lo sepan, me importa un carajo: estoy cansada de que la gente se tome esto como si fuera una Erasmus loca en un país extranjero, porque es de todo menos eso. Estoy cansada de llevar responsabilidades que no me pertenecen, de ejercer del papel de madre para algunas cosas en las que creo que no debería hacerlo, de intentar a pesar de todo ser cordial y amable para con la gente que me rodea y de que, encima de todo, quede como egoísta y malvada. Estoy muuuuy cansada.

Después de la cena de hoy (¡gracias por el regalo, bichito!), y de las conversaciones mantenidas, me he enterado de que todo esto que yo pensaba que era secreto y que no se me notaba parece ser que me sale por los poros de la piel, porque toda la gente se ha dado cuenta de todo y esto es cada vez más insostenible. Quiero irme, salir de esta casa y de esta empresa. Que se metan el cuarto de los huevos por donde les quepa. Que cuando se les atasquen las cañerías lo paguen ellos. Que cuando tengan que desatacar wáteres y lavabos se llenen de mierda ellos. Que cuando se queden sin gas suban a la azotea en bragas ellos, y que si se acaba la bombona y no se llama al butanero, sean ellos los que se duchen con agua fría. Que cuando entre un proyecto muy grande y no de tiempo de hacerlo, que hagan horas extra ellos. Que cuando alguien necesite ayuda o no entienda algo, o no sepa por qué esta función hace esto o lo otro, que se busquen la vida ellos. Que todo eso y mucho más lo hagan ellos. Y que además, disfruten haciéndolo, porque la verdad es que es muy bonito. Eso sí, que no les toque estar nunca en mi lugar, que no se sientan de sobra, echados, odiados ni fuera de lugar. Que se sientan muy bien y tengan muchos amigos.

Yo no quiero nada de esto. Quiero seguir adelante con mi vida, rodearme de la gente que no piensa eso de mí y, sobre todo, demostrarme a mí misma que yo tenía razón y ellos estaban equivocados.

Es que, a veces, hasta eso se me olvida.

viernes, 10 de julio de 2009

Vacaciones

Hasta ahora no he contado mucho de la semana de vacaciones que pasé en casa, pero es que tampoco sabía muy bien qué decir... La verdad es que lo necesitaba y me ha sabido a poco, pero no ese "saber a poco" que se dice cuando vuelves de vacaciones y te apetece seguir unos días de fiesta y durmiendo hasta tarde, si no el "me sabe a poco" de necesidad física de quedarme más tiempo allí. La verdad es que me han cuidado muchísimo (cada uno a su manera), y me he pasado más tiempo mirando a mis hungaritos que hablando con ellos. ¡Si es que son todos (y todas) tan lindos!

El viaje de ida se me hizo eterno. Trabajé medio día y después, a las 4 de la tarde, cogí el bus para casa. Tras unas 20 horas llegué a Granada, me recogieron mis padres, comimos juntos en Monachil (qué bonito que estaba todo) y por la tarde se fueron para Cádiz de vacaciones. Ese día me lo pasé vegetando en casa, que el viaje me destrozó.

El viernes fue un graaaan día. La mañana me la pasé en Granada, recogiendo mis títulos:

- Licenciada en traducción e interpretación de alemán (que ya era hora)
- CAP (que también tocaba)
- Intérprete jurado de alemán

Tenía que ponerlo así porque son los únicos títulos que voy a tener en mi vida a este paso, así que habrá que pregonarlo a los cuatro vientos. Por cierto, que lo mejor del de jurado es el sello que Carlos se dedicó a estampar en todos los papeles de su cartera, en mis brazos, en los suyos, en la piernas...y no se lo puso en la cra porque al día siguiente tenía que hablar con la señora de un máster, ¡jaja!

En fin, que aproveché y vi a PabloF, que a lo tonto llevábamos sin vernos desde el concierto de Die Ärzte de Berlín de hace 1 año ya, y me enseñó su pisito de soltero de PLAZA TRINIDAD. Lo odio. Por la tarde, visita al Flashback a ver a Mike. Más entrañable imposible, qué cielo de persona... Aunque ya le vale, no contarme antes todo lo que me contó esa tarde. Pá matarlo.

Y como colofón de un gran día...¡fiestas de San Pedro en la Zubia! Eso sí que no me lo esperaba. Fran, Curro, Alf, Carlos, su novia, dos amigas de su novia, Rubén, Chemi y su novia, todos borrachos a las tantas de la mañana bailando Paquito el Chocolatero es algo que no tiene precio. Y como no podía ser de otra manera, cuando me acosté ya era de día, aunque dormir significaba ponerle fin a un magnífico día. Menos mal que a la mañana siguiente aún quedaba un trocito de noche.

Y ese sábado, como ya sabéis, fue la famosa boda. Ir a la primera boda de uno de tus amigos del grupo, afónica, de resaca, con los pies destrozados de la noche anterior y con el cuerpo destrozado, no tiene precio. Pero encontrarte allí a gente del instituto a la que llevabas siglos sin ver, tampoco. ¡Qué lindo el Migue! ¡Si casi no lo reconozco! Qué alegría. ¿Y Aws? Yo, la verdad, es que le tengo muchísimo cariño, y desde que se hizo friki y quedábamos en el Comic para tomar cafés con ese peaso de Lobezno-camarero, más aún.

La boda tranquila, sin excesos, sin alcohol (una copa de vino y 2 cubatas, qué mal), y cuando por fin se fueron todos, los que quedábamos y los novios volvimos a las fiestas de la Zubia, con nuestros trajes y todo, a ver qué se cocía. ¡Y allí estaba Joaquín! Desde luego...

En fin, el resto de los días se pueden resumir en tapitas, paseos, cervezas, S. Germain, helados de los italianos, más paseos, más tapitas, el piso de Pe (encima del Pöe, perra), el piso de Oihana ( a 1 minuto de S. Germain, zorri), despedidas, besos, abrazos y demás.

Y de la vuelta a Porto prefiero no hablar, porque lo llevo mú mal.

Bueno, que me esperan. Ya volveré a seguir explayándome sobre mis impresiones, sentimientos y demás.

lunes, 13 de abril de 2009

Explosión

Hace mucho que dejé de escribir cosas realmente personales y sinceras aquí. No tengo muy claro si ha sido por el incremento de lectores, por los nuevos acontecimientos de las vidas de aquellos/as de los que hablaba, o simplemente porque he dejado de experimentar cosas personales y sinceras. Bueno, tal vez suene un poco tremendo, pero en parte es cierto. Supongo que es la crisis de los 25 que se van yendo y los 26 que van llegando. Hace tiempo que me siento con "cardio-encefalograma plano".

Este fin de semana han pasado muchas cosas que, como acontecimientos individuales, son el día a día de mi vida, pero que así todos de golpe me han dado que pensar: la boda de Jose, la ruptura de nopuedodecirlo, los problemas de tampocopuedodecirlo, y mi puesta al día con Nando en lo que espero sea el final de nuestra pseudo-relación sentimental y el principio de una pseudo-amistad.

Lo de Nando ya se veía venir; total, llevo quejándome de mi relación con él desde que empezamos "en serio". Después de más de un mes sin vernos y de comunicarnos vía sms, me escribió el sábado para saber si nos íbamos a ver por la noche (traducción: si venía a dormir a mi casa), a lo que le contesté que, para variar, me gustaría verlo alguna vez de día, sobrio, y para hacer algo que no fuera dormir. En fin, que empezamos un ir y venir y de mensajes, y por fin le dije casi todo lo que pensaba: que su ritmo de vida no es el mío, que no puedo estar todos los fines de semana en el Guincho porque salgo con más gente y no los voy a obligar a venir conmigo, etc. Él me decía que podía ir yo (traducción: que para eso soy su novia), y yo le decía que, ya que no me voy a quedar aquí para siempre, quiero aprovechar el tiempo que esté.

Seguimos derivando a fuerzas mayores: que si no pensaba quedarme aquí para qué estaba con él, que le podría haber dicho esto antes, que no entendía qué estaba haciendo conmigo, etc, a lo que contesté que nunca dije que fuera a quedarme; es más, siempre le estoy recordando que no voy a estar aquí para siempre. Si se lo toma a broma, es su problema.

Al final la conversación acabó con el argumento estrella que llevaba meses necesitando decir: si lo que buscas es una mujer para casarte, tener una familia, etc., que yo no soy esa, que lo mejor era que empezara a buscarse a otra.

Y en fin, ahí andamos. Para variar, anoche no se acostó, se ha ido a trabajar hoy borracho, sin dormir y sin comer, y me ha escrito esta tarde diciendo que se moría de tal y de cual. Pues muy bien. ¿Y se supone que debo correr a sus brazos para consolarlo? Venga hombre, ¡si he dejado a chicos mucho mejores sólo porque no me gustaba el olor de su gel de baño!

En fin, que tengo que librarme de esta lacra cuando antes; y más importante que eso, es dejar de ponerme barreras a mí misma. Christian me decía el otro día que, desde que me conoce, no paso de los "amigos con derecho", que le tengo un poco de pánico a estas cosas (con otras palabras, que mis alemanitos son mú correctos), y que bueno, que si soy feliz así, que adelante. También Marcel me lo recuerda de vez en cuando, en plan "hay que ver qué loca que estás", pero...¿y qué le hago?

La mayoría de la gente, y yo misma incluida, cuando sale este tema, me dicen que bueno, que eso no importa, que somos jóvenes y que la vida no es como era antes, que ahora tenemos mucha más libertad, que eso depende de cada uno, que no hay que buscar nada, que cuando "esa" persona aparece todo se ve más claro, etc. Y yo también me digo eso, y de hecho me lo creo, pero a veces, en esos escasos momentos de lucidez que tengo, me pregunto: "¿y no será que lo que tengo es un problema?" Pienso en la cantidad de chicos estupendos que he conocido, cada uno en un momento de mi vida, pienso en los más importantes, pienso en los más parecidos a mí, pienso en esas personas especiales que todos hemos dejado pasar, y me pregunto: "¿realmente lo estoy haciendo bien?" Quiero pensar que si las cosas pasaron así, es porque tenían que pasar; tal vez no fuera todo tan perfecto ni tan especial como yo lo recuerdo ahora.

En fin, el caso es que creo que, a lo largo de los años, desde mi más tierna infancia, he desarrollado un mecanismo de autodefensa basado en buscar un tipo de cariño muy concreto, que me diese una motivación sentimental y que me demostrase a mí misma que yo "podía conseguirlo", pero que cuando empezaba a cuajar demasiado, tenía que cortarlo, y para eso valía cualquier excusa.

Puede que todo eso sea psicología barata, que en realidad lo que me pasa es que tengo más hormonas de las que debería, y que necesito escribir un libro donde poder poner en orden mis pensamientos. El problema es: ¿y si no lo es?

Creo que el hecho de hablar tan a menudo con la gente de aquí de las bodas, las relaciones con nuestros portugueses, etc., me está afectando más de lo que pensaba...

domingo, 15 de marzo de 2009

Mi pareja es un vampiro psíquico

Pues ahí queda eso. Si queréis saber lo que es eso, pinchad aquí y os enteráis. Básicamente es gente sin oficio ni beneficio, sin deseos ni aspiraciones, que se aprovechan y absorben la energía de gente que lleva una vida más o menos sana, psicológicamente hablando.

Bueno, pues he llegado a la conclusión de que este chico es eso, y la gota que ha colmado el vaso ha sido esta mañana.

[Modo anécdota personal sin importancia para terceros ON]

Creo que ya todos sabemos que la vida de esta persona es algo...diferente. Hasta ahora, eso de no hacer nunca nada en pareja, no poder ir al cine, no poder ir a cenar, no salir juntos y tal porque el chico trabaja de noche lo he llevado más o menos bien, pero las cosas empiezan a oler mal cuando te das cuenta de que, ni siquiera durante el tiempo que hay entre el final de mi trabajo y el principio del suyo es aprovechable. Ya no es sólo que nunca tenga iniciativa para nada, ni que el 90% de los días se quede en su casa durmiendo hasta las 8 de la tarde; ahora me he dado cuenta que, aunque sea yo la que proponga algo, siempre se las apaña para que no se haga nada. Todo es muy sutil, muy suave, y de hecho, no he sido totalmente consciente hasta ahora.

Su vida tiene la siguiente rutina: empezar a trabajar a las 9 de la noche, salir entre semana sobre las 2 y los fines de semana sabe Dior; llegar a casa, dormir hasta las 7 de la tarde, levantarse, irse al bar junto al suyo, beber café y cerveza y entrar a trabajar. Los fines de semana es cuando entra mi casa en juego.

Supongo que es muy cómodo tener una novia o lo que sea que viva cerca de tu trabajo, pero de ahí a convertir su casa en un hotel... El chico se pasa la noche bebiendo; cuando llega una determinada hora (las 3 o 4 de la mañana) y empieza a ver que no tiene plan y tal, comienza a mandar mensajes para venir a dormir a mi casa. Naturalmente, las personas normales que no han salido esa noche, duermen a esa hora.

Bueno, pues me despierto hoy a las 10 y me encuentro el típico mensaje amoroso de "¿puedo ir a dormir?", después uno que inspira penita tipo "tal vez mañana cuando te despiertes esté durmiendo en tu puerta", seguido del mensaje borde de "gracias por la respuesta". Es normal que no te respondan si estás durmiendo. Bueno, pues le escribo al despertarme, le digo que lo acabo de leer y que espero que esté en casa durmiendo.

Respuesta 2 minutos después: "no, estoy con mi padre (que trabaja o vive en un puticlub de un barrio de Oporto), aún no me he acostado, pero ahora cojo un taxi y voy para tu casa, que necesito dormir".

Mi cara y un cuadro de Dalí, más o menos lo mismo. Ya le había dicho el día anterior que hoy tenía muchas cosas que hacer, un par de trabajos en casa y tal, y que no iba a poder venir a dormir (porque encima, cuando viene, se queda en la cama hasta las 19:30 o las 20:00 y yo no puedo hacer nada hasta que le salga de los huevos levantarse), y que no entendía a qué venía que preguntara otra vez.

Respuesta: te echo de menos...

Sigo flipando. Llevas bebiendo desde las 8 de la tarde del día anterior, probablemente estés en el puticlub de tu padre, y ahora me echas de menos y quieres venir a dormir. Y un cojón de pato. Le dije que, según tenía entendido, él también tiene una casa, que de hecho le pillaba más cerca de donde estaba que de la mía, con una cama para dormir, y con una madre que se alegraría mucho de verlo.

Respuesta cuando llega a su casa: "Ya estoy enfadado".

[Modo anécdota personal sin importancia para terceros OFF]

Estoy hasta la polla, ya no lo soporto más. Nunca antes había tardado tanto en dejar a alguien que no me convenza, supongo que es porque está muy bueno, pero en fin, ya ni siquiera eso tiene gracia, porno hablar de mis rayaduras sexuales. ¿De qué sirve estar con alguien que te hace sentir constantemente culpable por todo y que encima mina tu autoestima, que ya de por si no es demasiado alta?

En fin, que esto ya está condenado.

domingo, 22 de febrero de 2009

Pregunta

¿Qué significa cuando tu pareja te dice: "Está bien, no te preocupes; te voy a dar una semana de vacaciones, para que descanses de mí"?

Eso fue lo que me dijo ayer Nando cuando quedamos para vernos después de mis vacaciones, vacaciones tras las cuales ni lo he llamado ni nada. Se quedó un poco triste cuando le dije que llevaba aquí desde el miércoles, sin decir nada, y la verdad es que tiene razón, pero...es que me resulta tan raro estar de vuelta...

¿La verdad? No sé si voy a ser capaz de ser feliz aquí o en cualquier otra parte del mundo hasta que me quite la espinita de saber si realmente Berlín es mi ciudad. Ya he superado el asunto René; estos días que pasé allí me di cuenta de que, aunque aún me tiemblan los ojillos cuando me dice algo, soy perfectamente consciente de que ya no queda nada entre los dos, y que si lo hubiera, sería una equivocación. No aguantaría más de dos meses con él, que suele ser la media del tiempo que me duran las parejas. De hecho, este es el segundo mes oficial con Nando y vaya tela...

Pues eso, que ayer me dijo eso cuando le conté que me sentía muy mal y muy rara a la vez, que no quería estar aquí y que quería volver a Berlín. ¿Eso es bueno? ¿Malo? Ay...Si es que yo no sé para qué me lío con nadie, si al final me sale siempre todo igual...

jueves, 22 de enero de 2009

Morriña

Me ha dado por hacer clic en una de las etiquetas temáticas del blog, para ver a qué posts me enviaba, y creo que jamás debería haber hecho eso...

He caído de bruces en mis dos últimas semanas en Berlín, las que pasé hace ya año y medio (dior, cómo pasa el tiempo), y estoy al borde de un ataque. Sentimientos encontradizos y contradictorios, ganas de reír y de llorar, de llamar a Marcel y decirle lo muchísimo que lo quiero, y a René y decirle el daño que me hizo; a Christian y pedirle su camisa de leñador, a Christoph y recordarle que le debo una cerveza, y a todos, todos ellos; todos los que espero ver dentro de escasas 3 semanas, cuando vuelva, tan cambiada, tan cambiados, tan cambiado...y tan igual.

No tengo nada claro que este viaje me vaya a sentar bien...

jueves, 25 de septiembre de 2008

Por la senda del peligro

Hace días que no actualizo, pero no os preocupéis, que todo va bien. Se podría decir que estoy viviendo una semi historia de "love is in the air". Digo "semi", porque aunque estoy tan ensimismada y tan enchochada que me paso el día mirando su foto y esperando un mensaje, también estoy entrando en fase negativa en el sentido de que estoy más que segura de que me va a romper el corazón...No tengo quejas de este muchacho; es estupendo, me trata genial, me hace reír, me abraza, me besa, me aparta el pelo de la cara y me dice unas cosas que, si no tuviera novia, me parecerían las palabras más bonitas del mundo. Pero no quiero cerrar los ojos a la realidad; no es que vaya a controlar mis sentimientos, que eso no puedo hacerlo, pero al menos voy a intentar vivir con un pie en la realidad. No tengo muy claro que vaya a dejar a la otra chica, lo cual no acabo de entender. No parece el típico chico que va a dos bandas, lo digo en serio, pero tampoco lo veo muy dispuesto a dejar la doble vida.

En fin, que aún no hace una semana que comenzó todo...Le daré un tiempo, y si la cosa sigue exactamente igual, intentaré volver a sacar el tema.

Alemanita entrando en modo "pillada".

jueves, 24 de abril de 2008

Reflexión

A veces, los mejores amigos son los que menos esperas.

Gracias a todos los que estáis ahí dando el callo, preocupándoos por mí, mandándome trabajos (hijos de puta, ¡que no tengo más tiempo!) y ayudándome en todo.

Espero poder recompensaros de alguna forma.

Sois unos soletes.

¡Inefable! Te veo en ese café del viernes a las 7 de la mañana antes de salir para Barajas.