viernes, 22 de junio de 2007

Mi vecino italiano

Desde hace un par de semanas tengo un nuevo vecino.
Es vecino porque compartimos balcón y vivimos puerta con puerta.
Su habitación es la habitación por donde, desde que estoy aquí, han pasado 3 tunecinos de lo más extraños, los cuales, si no fuera porque sé que uno tiene novia y que otro está más salío que el pico de una plancha, pensaría que eran gays.
Pero no.
Yo creo que esa habitación sóo atrae a la gente rara, lo cual me hace pensar por qué no estoy yo ahí, pero mejor así.
Pues hace un par de semanas mi último vecino tunecino desapareció en la noche tras pedirme cerillas. Yo qué queréis que os diga, un poco raro me pareció. Lo volví a ve una semana después y me dijo que estaba viviendo en la habitación de su amigo el salido (el de los silbiditos, para Jbeer) mientras encontraba piso en otro sitio, y yo pues qué bien, me alegré por él.
Al día siguiente de irse él apareció mi nuevo vecino.
Mi nuevo vecino es italiano.
Mi nuevo vecino es italiano de Roma.
Mi nuevo vecino es italiano de Roma y hace unas prácticas en la embajada de Italia en Berlín.
Mi nuevo vecino, el italiano de Roma que hace unas prácticas en la embajada de Italia en Berlín es gilipollas.
Lo siento, pero me cae mal.
Muy mal.
El pobre no me ha hecho nada, ni siquiera es un vecino ruidoso (cosa que yo últimamente sí lo soy).
Mi pobre vecino italiano no me ha hecho nada, pero su sola presencia me molesta.
Me parece subnormal profundo.
No se cambia de ropa.
Se empeña en hablarme en italiano, en que lo entienda y en que le responda en español.
Pos no me sale del c_ _ o.
Yo quiero hablar en alemán, que pá eso estoy aquí. Que esto es un cachondeo: la uni, en español, el trabajo en español, mi abogado en español, y en la resi con Rodrigo también en español. ¿Y ahora encima con el italiano en español? Pos no me da la gana, y paso de él.
Otro motivo por el que he deducido que mi vecino italiano es gilipollas es por su forma de saludarme. Siempre que me ve, sea en la cocina, el pasillo, el balcón o el baño me saluda con un cantarín "¡Piiiiiiliiiiiiii"!, a veces sustituido por un "¡Pili Pili!", con el mismo tono con el que mi amada hermana me llamaba "Baaaaabyyy", aunque todo lo que venga de mi bombón me encanta. Sin embargo, me parece repulsivo que me salude así siempre. ¿Tenemos acaso un mínimo grado de confianza? ¿Has notado mi forma de evitarte? ¿Te has dado cuenta de que NUNCA te doy conversación, y de que, si te respondo a algo, o lo hago en alemán o lo hago en español tó rápido y flojito pa que no me entiendas?
Así que, estúpido vecino italiano, deja de llamarme así.
Por cierto, que mi estúpido vecino italiano se alimenta de döner y tostadas de nutella. Si por lo menos cocinara cosas italianas, igual le daba una oportunidad.
He descubierto que no me gustan los romanos.
Tampoco los de la uni.
Qué mal me cae.

Mi vecino italiano (vecino de balcón y puerta con puerta)

1 comentario:

Ana dijo...

Solución: bazokazo a tu vecino italiano... la vida es injusta