lunes, 31 de marzo de 2008

Mentes cerradas

Estaba deseando llegar a casa para escribir sobre el CAP pero tendrá que esperar, porque en mi cocina se está manteniendo una conversación inaudita que tengo que contar.

Como muchos ya sabéis, mi hermana lleva ya casi dos años saliendo con Cameron, el chico de San Diego a quien conoció en primero de carrera haciendo un intercambio de inglés. Durante este tiempo mi hermana ha estado un año de Erasmus en Alemania y el chico fue dos veces desde EEUU a visitarla; este año ha dejado su trabajo de San Diego para venirse a Granada y así poder estar con ella, y está pensando en buscarse un máster o cualquier cosa aquí en Europa para poder estar más cerca de ella. Además, también su madre se ha venido a Granada con él, en parte para cambiar de aires y en parte para conocer a mi hermana. En Navidad vino toda su familia y estuvieron por aquí con ella, haciendo excursiones, saliendo a cenar y todo estupendamente.

El tema:
Este fin de semana, mientras mis padres y yo estábamos en Cádiz viendo las motos, mi hermana invitó a Cam a comer a casa. Para mí no es ninguna novedad, ya que cuando nos quedamos solas en casa o bien viene él o se va mi hermana a su casa. Pues mi padre acaba de enterarse de que estuvo aquí comiendo el sábado y no veas la que está liando...

Soy incapaz de entender cómo es posible que un hombre como él, tan progresista en algunos aspectos, sea tan cerrado en otros. En primer lugar dice que no quiere conocerlo a menos que sea algo totalmente serio y definitivo, que no está dispuesto a abrir su casa y su corazón a una persona que pueda hacerle daño; en segundo lugar, pretende que el día que se produzca la tan temida presentación, el chico venga a casa, se siente en el sofá y mi padre le haga una serie de preguntas para ver qué tal es; y en tercero, dice que probablemente la culpa de todo esto la tenga él por habernos dado "tanta libertad".

¿Tanta libertad? ¡Por Dios! Si hasta hace un año y medio yo tenía que volver a casa a las 1:30 de la mañana los sábados que salía! ¡Si no nos deja pasar una noche fuera de casa! ¡Si nunca he podido irme un fin de semana con mis amigos por ahí! ¡Si para una vez que invité a 3 de mis amigos a casa de mi madre a dormir lo mínimo que me llamó fue puta! No lo entiendo...

Mi hermana lleva dos años manteniendo una relación a duras penas, con un año a distancia, apostando por una relación difícil con un chico con el que casi no puede pasar tiempo, con un padre semi-dictatorial que no nos deja hacer apenas nada, y el pobre chico encima aguantando y apostando por ella, cuando podría tener una vida de puta madre en su ciudad libre de complicaciones...Yo es que alucino.

Con esta actitud lo único que va a conseguir es que aumente la tensión de nuestra relación con él y que, al menos en mi caso, jamás le hable de ninguna posible relación que pueda tener hasta el día en que me vaya a vivir con mi pareja, sea cual sea. No puede pretender que, en la época en la que vivimos, tengamos que ceñirnos a reglas arcaicas y obsoletas que lo único para lo que sirven es para crear situaciones incómodas y tensas.

Espero que cambie de actitud, o tendremos serios problemas de convivencia...

2 comentarios:

Ana dijo...

Bueno, tener paciencia pero sobre todo, tener cada uno sus límites y veo que tu padre ha sobrepasado los suyos... leyendo lo que pones me quedo totalmente hipertérrita o alucinada o pérrita, como quieras...

apoyos para ti y para tu hermana de mi parte no van a faltar.

Mua!!!

el sabado voy a graná, quedamos?

Alemanita dijo...

Mi pérrita amiga....
Avísame a ver cómo lo hacemos pa darte un fueerrrrte abrazo y bebernos una rica guiness juntas :)