domingo, 2 de diciembre de 2007

Vergaman y sus amigas lesbianas

ADVERTENCIA: Este post puede causar vergüenza ajena. A mí me da igual, pero si tienes tendencia a avergonzarte de la gente que actúa bajo los efectos del alcohol, no sigas leyendo.

Anoche la liamos...
Todo empezó con un tímido café entre amigas que desembocó en una noche de vinos, alcohol y perversión...o no tanto, pero tenía ganas de escribir eso. Hacía mucho que las chicas del grupo no salíamos por nuestra cuenta, así que el café nos supo a poco. ¿Solución? La calle Navas, por supuesto. Descubrimos un bar un tanto indescriptible (los camareros cortaron la música y nos mandaron callar a todos porque un cliente no encontraba su móvil y se pusieron a darle toques a ver si aparecía) y gracias al carácter de Ana y sus prontos logramos establecer una curiosa relación con los camareros (incluido el cocinero, que según Anita no podía ponernos los vinos porque "es el cocinero y ese no vale") que al final sirvió para que nos hicieran una rebajilla en la cuenta final. No sé cuántos vinos cayeron, yo perdí la cuenta...Había un grupo de chicas que, según dicen éstas, no paraban de mirar hacia nosotras, y que cada vez que pasaban al baño nos rozaban accidentalmente. La verdad es que anoche parecíamos enteramente un grupo de lesbianas en celo. Menos mal que empezaron a llegar los novios de algunas para calmar los ánimos, porque hubo un momento en que pensé que Cristina se moría literalmente de la risa...En fin, que de ahí volvimos a La Taberna a ver a los belgas y mientras Cris y yo manteníamos una interesante conversación los demás se hicieron amigos de una pareja vasca que no sabían cómo funciona un brasero, y ahí te ves a Espe explicándoles el funcionamiento de tan complicado artilugio andaluz. Y después, cuando ya Cris, Ana y Fonseca se habían ido, ¿dónde acabamos? Pues en la Perra, como no podía ser menos. Más cervezas y, sobre todo, más perversión. Ahí comenzamos con el intercambio cultural italo-germano, aprendiendo a decir chupapollas en ambos idiomas. Y como nada bueno podía salir de esa conversación, después de haber salido del sitio con las manos un poco más ligeras de la cuenta (Pe, ¿de verdad fue así?), creo que le propusimos un trío a un muchacho que había en la puerta que un poco alucinó con nosotras. Menos mal que Javi y Rubén estaban ahí para salvarnos de una noche de sexo desenfrenado...Qué buenos amigos ¬¬. Nos pasamos todo el camino de vuelta al coche gritándoles a todos los muchachos con los que nos cruzábamos "¡muéstranos la vergaaaaaa!", pero no parecieron creernos. En algún momento de ese intervalo surgió Vergaman y su Lluvia Mágica, Rubén se fue en bici aburrío y Javi nos llevó sanas y salvas a casa. Lo que pasara en la suya después no quiero ni imaginarlo...
Por supuesto, todo esto es una versión light sin detalles escabrosos ni contrastados que no se verá ampliada en el futuro. Para más información, bébanse unas botellitas de Rueda blanco y ya me cuentan qué tal...

2 comentarios:

Ana dijo...

ais, quiero la verdad, cuéntame...

Alemanita dijo...

No puedo...qué corte...